En un estadio con muchos claros, Corea del Sur y Grecia pusieron en marcha el Grupo B, el cual completan Argentina y Nigeria. El encuentro se juega en Porth Elizabeth.
El partido comenzaba a acomodarse, pero tras un grosero error defensivo de la defensa griega, Lee Jung-Soo se metió entre cuatro helvéticos y, de cabeza, marcó el primer gol del partido.
Los centros cruzados de los surcoreanos complicaban a los centrales griegos, quien se desentendían y junto al arquero, Alexandros Tzorvas, dejaban al desnudo las falencias de última línea.
El hueco entre los centrales griegos era una invitación a atacar, y así lo hizo Corea, que a los 27 tuvo el segundo, pero el arquero tapó el remate de Park Chu-Young.
Grecia, con un planteo mezquino, complicó a Corea sólo con pelotazos frontales que llevaron peligro al arco defendido por Jung Sung-Ryong, aunque fue demasiado poco para un equipo que intenta pasar la primera fase.
En el complemento, otra vez a los 6, Park Ji-Sung, la estrella coreana, se filtró entre los defensores griegos y definió de zurda, cruzado, ante la salida del arquero. Justicia en el marcador, por la mediocridad de los europeos y la buena forma de los asiáticos.
Con el 2-0 los coreanos manejaron el partido, le cedieron el terreno a Grecia y bajaron el ritmo de juego. Los griegos, con poco poder ofensivo y sin ideas para la creación, terminaban sus jugadas en embudo, algo fácil para la defensa coreana.
A partir del segundo gol, el partido estuvo demás. Porque Corea se resignó a atacar y Grecia no tuvo ninguna chispa de fútbol para descontar.
Buen triunfo coreano, que ganó un partido clave para sus aspiraciones de ascender a la seguiente fase. Grecia deberá mejorar mucho si pretende, al menos, ganar un partido en la etapa de grupos
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